12 preguntas para tu proveedor de acreditación
Checklist para evaluar a un proveedor de acreditación: operación offline, dimensionamiento, datos y qué pasa cuando algo falla en puerta.
Elegir proveedor de acreditación se parece a contratar un seguro: todo suena igual hasta que algo falla, y ahí recién se nota la diferencia.
El problema es que las demos siempre salen bien. Se muestran en una oficina con buena conexión, con diez registros de prueba y sin nadie esperando en la fila. La realidad es un recinto saturado, wifi compartido con mil teléfonos y gente que llegó toda junta.
Estas son las doce preguntas que separan a un proveedor que operó eventos de uno que solo tiene software. Sirven para cualquier proveedor, nosotros incluidos.
Sobre la operación en terreno
1. ¿Qué pasa si se cae el internet del recinto?
La pregunta más importante de la lista. Si la respuesta es "no debería pasar" o "el recinto garantiza conexión", sigue preguntando. La respuesta útil describe un mecanismo: qué hace el equipo de puerta sin red, dónde quedan los datos y cómo se reconcilian después.
2. ¿Cuántos puntos de acreditación proponen para mi evento, y por qué ese número?
Debe haber un cálculo detrás, no una tarifa. Si no pueden explicar de dónde sale el número, nadie dimensionó tu evento.
3. ¿Qué pasa si un asistente no aparece en la lista?
Siempre ocurre. Lo que importa es si hay un procedimiento —registro en puerta, validación con un responsable, lista de excepciones— o si la solución es improvisar. Improvisar en la puerta significa fila.
4. ¿Quién está en terreno el día del evento?
Si el proveedor entrega el software y se va, el riesgo operativo es tuyo. Pregunta si hay alguien presente, cuántas personas y qué pasa fuera de horario de oficina.
5. ¿Qué equipo de respaldo llevan?
Las impresoras se atascan, los lectores se caen, las baterías se agotan. La pregunta no es si va a fallar algo, sino cuánto demora reemplazarlo. Un repuesto en el recinto vale más que una garantía por escrito.
Sobre la tecnología
6. ¿El software es propio o revenden una plataforma de terceros?
No es que revender esté mal, pero cambia los tiempos de respuesta. Si el problema está en un sistema que el proveedor no controla, el soporte pasa por un intermediario y probablemente por otra zona horaria.
7. ¿Qué pasa con los datos de mis asistentes?
Dónde se almacenan, quién accede, qué ocurre cuando el evento termina. En Chile rige la Ley 19.628, y la Ley 21.719 entra en vigencia el 1 de diciembre de 2026 con exigencias bastante más estrictas. Si el proveedor no tiene una respuesta clara hoy, vas a tener un problema después.
8. ¿Puedo exportar mi información?
Tu base de asistentes es tuya. Confirma que puedes sacarla en un formato usable, no solo ver reportes dentro de una plataforma.
9. ¿Con qué se valida: celular, terminal, tótem?
Determina la velocidad en puerta y también el aspecto. Un evento corporativo de alto nivel con operadores escaneando desde un celular personal comunica algo distinto a uno con terminales dedicados.
Sobre el dinero y el después
10. Si hay venta de entradas, ¿dónde llega la plata?
Algunas plataformas retienen la recaudación y liquidan semanas después del evento. Otras permiten que el pago entre directo a tu cuenta. Es una diferencia de flujo de caja que rara vez aparece en la primera conversación.
11. ¿Qué incluye y qué no incluye el precio?
Las sorpresas habituales: traslado fuera de Santiago, horas extra si el evento se alarga, insumos de impresión, puntos adicionales agregados a última hora. Pregúntalo antes, no después.
12. ¿Qué reportes recibo cuando termine?
Cuánta gente entró, a qué hora, por qué acceso, cuál fue el peak real. Esa información sirve para dimensionar la próxima edición. Si el proveedor no la entrega, cada evento parte de cero.
La pregunta extra
Si solo pudieras hacer una, haz esta:
"Cuéntame de un evento donde algo les salió mal."
Un proveedor que operó de verdad tiene historias: la impresora que falló, el recinto sin señal, las 500 personas que llegaron juntas veinte minutos antes de lo previsto. Y tiene algo más valioso: lo que hace ahora para que no se repita.
El que dice que nunca le ha fallado nada, o no ha operado lo suficiente, o no te lo va a contar. Ninguna de las dos es buena señal.
Si quieres hacernos estas doce preguntas, escríbenos. Las respondemos todas, incluida la última.
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